Vladimir Putin pierde con pensiones popularidad que ganó en Crimea

El proyecto de Rusia de aumentar la edad de jubilación aprovechando la distracción ciudadana con la Copa del Mundo ha desencadenado la peor crisis de confianza que Vladimir Putin ha afrontado en Rusia en años. La popularidad del presidente ruso ha caído de un 77% a un 63% desde las elecciones de marzo a pesar del éxito incontestable en la organización del campeonato, según una encuesta del Centro Ruso de Estudios de la Opinión Pública. La popularidad del Gobierno bajó del 48% al 37%. Putin remontó su última crisis de popularidad en 2012 anexionándose la península ucraniana de Crimea en 2014. Ahora está en la misma casilla de salida.

El gobierno ruso ha propuesto el retraso de la edad de jubilación en Rusia, de 55 a 63 años para las mujeres y de 60 a 65 para los hombres. Es la primera vez que se cambia esa edad desde los tiempos de Stalin, cuando era habitual no llegar a la vejez.

El viento en la calle y en el Parlamento ruso sopla en contra de esta ley. En la Duma el partido gubernamental suele recibir el apoyo de alguno de los grupos de la oposición en las votaciones clave. Pero esta vez nadie ha querido hacerse esa ‘foto’. El primer borrador recibió la semana pasada el apoyo de los diputados del partido gubernamental Rusia Unida, que cuenta con mayoría de escaños en la cámara baja. Los otros tres grupos parlamentarios se pronunciaron en contra. En cuanto a los diputados de Rusia Unida, algunos se ausentaron y uno se opuso con su voto. El vicesecretario del Consejo General de Rusia Unida, Serguei Zheleznyak, ha renunciado a su cargo después de negarse a votar a favor de esta reforma de las pensiones, informó el medio ruso RBC.

Las redes sociales rusas se han llenado de ‘memes’ y chistes contra esta ley. Hasta tal punto ha cundido el descontento, que el Kremlin podría intervenir y suavizar una reforma que por otro lado es crucial para enderezar las finanzas públicas, mejorar las pensiones y liberar recursos para la atención sanitaria.

Otra encuesta a cargo del centro Levada indicaba que el 89% de los rusos está en contra del cambio de la edad de jubilación. A principios de este mes, con el Mundial todavía en marcha, ya hubo protestas en varias ciudades rusas. Lo más llamativo es que estaban organizadas no sólo por la disidencia de siempre, sino también por partidos parlamentarios de la oposición que habitualmente son poco molestos para el Kremlin. Las manifestaciones se siguen extendiendo: 20 personas fueron arrestadas en San Petersburgo el miércoles.

Muchos ciudadanos se quejan de que la nueva ley les impediría disfrutar de su merecida pensión. La esperanza de vida en Rusia es de 67 años para los hombres y de 77 para las mujeres, según datos del Banco Mundial del año 2016. En algunas regiones la gente suele morir antes de lo que marcan estas nuevas edades de jubilación, pero el Gobierno no ve razón para no seguir adelante: «La vida ha cambiado», ha dicho el ministro de Empleo Maxim Topilin a los parlamentarios, «no podemos permanecer en la década de los 30».

Rusia ha emprendido varias reformas parciales del sistema de pensiones. Una de ellas introdujo cuentas personales complementarias para mejorar en algunos casos la retribución, pues la pensión media en Rusia es de sólo 190 euros. Según el Gobierno, el incremento de la edad de jubilación permitirá elevar esa cantidad al tiempo que aplaca el déficit del fondo de pensiones. «Tenemos ahora seis trabajadores por cada cinco jubilados. Llegará el día en que la cantidad de trabajadores será igual a la de pensionistas, para seguir más a la baja, y entonces explotará el sistema de pensiones», auguró Putin sobre un sistema puesto en marcha por los bolcheviques y que ha durado hasta hoy.

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