Venezolanos en Orlando y Kissimmee conmemoran el “Día del Refugiado”

Haber salido de su país no ha sido la parte más difícil, sino seguir lo que sucede en Venezuela y estar lejos de su familia deseando en sus corazones que regrese la estabilidad y paz a su tierra, este fue el sentir de algunos venezolanos entrevistados por El Sentinel Orlando, quienes asistieron a la conmemoración del Día del Refugiado Venezolano, el pasado 5 de julio en la sede la Corte de Kissimmee.

Alfredo Sierra era profesor de Musicología en su país, pero hoy en día se encuentra en proceso de asilo político en Florida y está a la espera de su entrevista. Sierra, quien destacó que domina el inglés, dijo que trabaja “en lo que aparezca” desde vendedor y cocinero hasta realizando limpiezas, todo con la esperanza de, en un futuro, poder volver a dar clases de música y trabajar en alguna universidad u organización cultural venezolana.

Aunque extraña su país natal, Sierra reflexionó sobre el cambio que es vivir entre Venezuela y Orlando, y dice estar seguro de haber tomado la elección correcta.

“Es un lugar donde uno se siente libre, uno puede trabajar, empezar de cero como muchos inmigrantes. Al principio es muy duro, pero vale la pena”, acotó el venezolano que residía en el pueblo de Cabimas, en el estado Zulia.

“El resto de mi familia, mis padres [y mi] hermano están allá. No hay condiciones para volver a Venezuela, no es un lugar seguro. Sigo atento a la realidad, pero nos duele; allí está mi familia. Creo que la realidad de muchos venezolanos que nos venimos [para Estados Unidos] es que desde acá los ayudamos”, dijo Sierra.

De igual forma, coincidió su compatriota Elym Pérez, que va a cumplir cuatro años residiendo en la ciudad de Kissimmee junto a su esposo y dos hijas menores. Sin embargo, dice que la mitad de su corazón está en Venezuela, donde vive su hijo junto a su esposa e hija.

Pérez recordó que su familia fue tocada de cerca por el secuestro y el caos social que vive el país. “Fue bastante fuerte, fuimos perseguidos muchas veces, de hecho, uno de mis sobrinos fue preso político durante las manifestantes y un familiar de mi mamá murió dentro de una de las últimas manifestaciones, y sufrimos un atraco bien fuerte, donde hirieron a mi hijo mayor”.

“Los venezolanos vivíamos en una burbuja, éramos muy privilegiados, lo teníamos todo y es triste ver cómo fue deteriorándose todo”, lamentó Pérez.

Por su parte, Edwin Amesti apenas comienza a vivir lo que significa ser un venezolano en la diáspora. El expropietario de un negocio familiar lleva ocho meses en Orlando y, al igual que muchos, está en espera de su entrevista para su asilo político. Mientras tanto, vive de sus ahorros.

“Lo más difícil ha sido el inglés y claro, cambiar el nivel de vida que teníamos en Venezuela, pero uno tiene que adaptarse y al final, sabemos que es por la seguridad de la familia que encontramos aquí en este país”, precisó Amesti, quien aspira a tener su propio negocio en el Estado del Sol.

Desde que llegó a Orlando se ha dedicado a ayudar a sus padres y hermano enviando comida enlatada y cosas de primera necesidad a Venezuela.

Celebran a los refugiados

Alfonso Ramos, coordinador de la actividad con motivo del Día del Refugiado Venezolano, explicó que la actividad que se realiza desde el 2006, continúa la lucha para unir a la comunidad venezolana, aunque viven fuera de su patria.

“Sin importar cuanto viajemos, sin importar cuanto caminemos, sin importar en qué país vivamos, siempre llevamos dentro un pedazo de nuestra tierra, ese pedazo somos nosotros ya que soy Venezuela”, es el lema del evento.

“La idea es compartir, estar juntos y recordar todo lo bueno que tenemos, también honrar el sufrimiento de muchos venezolanos que sin documentos están pasando la lucha y buscando como hacer una nueva vida aquí”, dijo Ramos, quien fue reconocido por el condado de Osceola, recibiendo una Proclama en conmemoración de esta fecha.

En dicho evento además de presenciar la participación de los jóvenes que integran la Casa de la Cultura de Venezuela, se hizo entrega de reconocimientos a diferentes personas que trabajan comunitariamente en pro del gentilicio venezolano que cada vez se crece en la zona. 

Con información de El Sentinel

Deja un comentario

*