Una visita a la feria de tecnología más importante del mundo CES 2020

Tres años visitando el CES te otorgan cierta perspectiva sobre la dirección en la que en materia de tecnología discurrirá ésta nueva década en la que entramos.

Y aunque está claro que vivimos inmersos en una revolución continua y únicamente hemos consumido el 20% de este siglo, es fácil percibir que el cambio se acelera, a tenor de la experiencia vivida en este CES 2020.

La tecnología que lidera el cambio es el 5G. Ésta nueva técnica de transmisión de la información da mucho más sentido al denominado internet de las cosas y lo consigue a través no sólo de características de tipo técnico (100 veces más rápida que el 4G actual, cuenta con una latencia equiparable a la fibra y la posibilidad de conectar 100 dispositivos por celda simultáneamente) sino por la revolución que va a suponer en nuestra sociedad, y que incluso ha llegado a dar el salto a la vida política, abriendo el debate en torno a quien debe poseer el control de esta tecnología.

El internet de las cosas va a determinar grandes cambios en nuestra vida cotidiana, no sólo supone que los frigoríficos, lavadoras, termostato, reloj, vehículos… se conecten a internet, sino que se van a poder recoger datos que podremos explotar a través de inteligencia artificial.

No sabemos cómo va a ser el mundo en la siguiente década, pero lo que sí sabemos es que no va a ser como el que conocemos actualmente. En el CES hemos visto cosas como:

  • Casas conectadas a objetos cotidianos, los cuales están gestionados por inteligencia artificial con los datos compartidos en la nube, desde un termostato que se auto regula, hasta frigoríficos que realizan el pedido a tu proveedor habitual.
  • Vehículos autónomos que comparten sus datos para usar la inteligencia artificial y que emplean el machine learning para mejorar la seguridad de los mismos.
  • Extracción de minerales en minas con excavadoras monitorizadas por un drone, que además proporciona datos y visión al área de control.
  • Una mano robótica controlada por nuestro cerebro para amputados de antebrazo que funciona utilizando la pequeña electricidad que generan nuestros pensamientos.
  • Drones eléctricos capaces de transportar a 6 personas en entornos urbanos.
  • Vehículos que se comunican entre sí, para evitar accidentes y libres de emisiones de CO2.
  • Asistentes de yoga para nuestros hogares que ayudan a mejorar nuestra salud y monitorizan nuestras constantes vitales.
  • Sillas de ruedas inteligentes para discapacitados.
  • Robots para el cuidado de nuestras mascotas, proporcionando entretenimiento, alimento o ejercicio a las mismas.
  • Robots que un niño a partir de tres años puede programar con fichas tipo Lego.
  • Agricultura inteligente que sacará más provecho de los cultivos en relación a la preservación de las cualidades del suelo.
  • Aparatos de televisión que se adaptan físicamente al formato de la emisión poniéndose en posición vertical para poder ver los videos si se han creado en ese formato.
  • Televisores gigantes a una resolución de 8K.
  • Asistentes por voz que pueden controlar nuestros hogares.

Ahora sólo queda aprender a utilizar los datos que éstas innovaciones nos van a proporcionar de una forma responsable, dotando de humanidad a todo el proceso, en lo que supone un reto y, a la vez, todo un largo y apasionante camino por recorrer.

Si hay algo que puedo decir tras nuestra visita a la feria de tecnología más importante del mundo es que, y parafraseando al desaparecido Ruther Hauger en Blade Runner: «He visto cosas que ustedes nunca hubieran podido imaginar…».

DLA

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