Tu hijo se está portando mal o tiene un problema de salud mental

Presenciar a un niño con berrinche no es agradable. Especialmente si tú eres el padre o el profesor que está a cargo del menor.

Si además la rabieta sucede en un lugar público o en la clase del colegio, la situación es aún peor.

Pero, ¿cómo podemos saber realmente si el niño o niña en cuestión está siendo simplemente caprichoso o realmente hay un problema más serio detrás?

«Por lo general los alumnos no llegan a la escuela un día y dicen ‘ahora me voy a portar mal'», asegura Pepe Di’Iasio, director ejecutivo del Instituto Gales de Sheffield, en Inglaterra.

Según él, alrededor del 80% de los problemas con los que tienen que tratar las escuelas tienen que ver directamente con alguna situación en la vida familiar del niño.

«No quiero sugerir que todos los problemas de salud mental impliquen un mal comportamiento pero es inevitable que haya cierta relación. Cuando alguien necesita algo de apoyo y no lo recibe, puede afectar negativamente a su comportamiento».

Cuestión de instinto

Investigaciones reciente publicadas por la fundación británica Salud Mental sugieren que los niños modifican su comportamiento cuando están «preocupados» o «tristes» por algo.

También concluyen que aunque un niño no llore, no se aísle o no se autolesione no quiere decir que no tenga algún tipo de problema de salud mental.

Una cuarta parte de los 1.323 niños de 10 a 15 años encuestados para este estudio dijeron que las veces que se habían sentido deprimidos o con ansiedad se habían metido en peleas o discusiones.

Si un menor se mete constantemente en peleas o su rendimiento escolar disminuye es una señal de alerta, dicen los expertos.

Otra cuarta parte dijo que les costaba realizar sus tareas.

Es probable que ambos comportamientos signifiquen que el niño está teniendo problemas en casa.

Karen Young, psicóloga y escritora del sitio web de psicología Hey Sigmund, dice que la ansiedad puede provenir de un cerebro sano, sin patologías.

«Pero cuando (el cerebro) detecta una amenaza, ya sea real o imaginaria, llena el cuerpo de hormonas como la adrenalina para hacer que el cuerpo sea fuerte, rápido y capaz de soportar la presión. Esa es la respuesta natural que nos ha mantenido con vida durante miles de años».

«Esa es la reacción normal de un cerebro sano. En el caso de los niños con ansiedad, cualquier situación nueva, desconocida, difícil o estresante es una amenaza potencial«.

«Es un tipo de respuesta que requiere de una actividad física intensa. Si la amenaza fuera real, sería como estar luchando por la propia vida de uno».

Teniendo en cuenta esto, es fácil ver por qué cuando los niños o jóvenes tienen ansiedad acaban dándose de puñetazos en el recreo o tienen algún berrinche o rabieta.

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