Trump elogia a López Obrador y apuesta por “algo muy positivo” para ambas naciones

Andrés Manuel López Obrador es, por ahora, de los pocos políticos extranjeros que se escapan de las críticas de Donald Trump. Una sorprendente cordialidad sigue marcando la relación entre ambos desde la rotunda victoria del candidato de Morena en las elecciones mexicanas del 1 de julio. El presidente estadounidense ha enterrado sus reproches feroces a México y ha descrito la llegada de López Obrador como una oportunidad. Lo mismo ha hecho el mandatario electo mexicano.

Trump llamó el lunes a AMLO una “persona estupenda” y abogó por “hacer algo muy positivo” para EE UU y México. En la víspera, se difundió una carta de López Obrador al republicano en la que abogaba por el entendimiento y cooperación con Washington en asuntos clave como comercio, migración y seguridad. Es el mismo mensaje que le transmitió hace 11 días en su reunión en México con una delegación estadounidense encabezada por el secretario de Estado, Mike Pompeo.

“Estamos hablando con México sobre el Nafta y creo que tendremos algo solucionado”, dijo Trump en un acto en la Casa Blanca sobre comercio.

Redoblando su idea de alcanzar un acuerdo comercial bilateral con el país vecino en caso de que continúen estancadas las negociaciones para renovar el TLC entre EE UU, Canadá y México.

“Hablé con él largamente en una llamada, hizo un gran trabajo, logró una tremenda votación”, explicó Trump en una probable referencia a la conversación que mantuvieron tras la victoria de López Obrador. “Tienen mucha confianza en él en México, lo cual es bueno pero estamos hablando con ellos de hacer algo muy positivo para ambos países”.

La carta de López Obrador a Trump tenía como broche final un tono de complicidad: “Me anima el hecho de que ambos sabemos cumplir lo que decimos. Conseguimos poner a nuestros votantes y ciudadanos al centro y desplazar al establishment o régimen predominante. Todo está dispuesto para iniciar una nueva etapa en la relación de nuestras sociedades, sobre la base de la cooperación y la prosperidad”.

En la forma y en el fondo, la misiva prolonga el clima de sintonía y alejamiento de las hostilidades con que el equipo de López Obrador ha querido envolver su posición diplomática con Trump, que conquistó la Casa Blanca espoleando un discurso xenófobo en el que México juega el papel de enemigo imaginario.

La carta supone otra vuelta de tuerca a la estrategia de no confrontación, a apostar por las semejanzas que pudiera haber entre el anómalo ascenso en la escena estadounidense de una figura política como Trump y la rotunda victoria de Morena: una formación sui generis en la férrea cultura política mexicana –a izquierda y derecha, todas formaciones desgajadas en mayor o menor medida del PRI– nacida hace apenas cuatro años a imagen y semejanza de su fundador, AMLO, con el objetivo de capitalizar el descontento que recorre el país en tiempos de quiebra del sistema tradicional de partidos.

Si el discurso visceral y polarizador de Trump interpelaba a los perdedores de la globalización y hastiados con las élites; López Obrador ha centrado su estrategia en enfrentar en el tablero electoral a “la mafia del poder” con el “pueblo”, en un intento de activación política de los sempiternos olvidados del México moderno, los 50 millones de pobres –casi la mitad de la población–, en su mayoría indígenas o mestizos, sin apenas estudios y hundidos en la economía informal.

En esa misma lógica, en su carta López Obrador se comprometía mejorar el bienestar de su país para que “los mexicanos no tengan que emigrar por pobreza o violencia”. No es la primera vez que un mandatario mexicano le tiende cándidamente la mano a su homólogo del norte. Cuando Vicente Fox rompió en 2000 la larga hegemonía de poder priista, invitó a su rancho a George W. Bush para prometerle mano dura en inmigración.

Fuente: El País

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