Trump construirá «ciudades de carpas» para los migrantes de la caravana

El presidente de Estados Unidos Donald Trump anunció hoy su intención de construir «ciudades de carpas» donde detener a los miembros de la caravana migratoria y a los centroamericanos que pidan asilo mientras se resuelven sus solicitudes.

«Vamos a construir ciudades de carpas, vamos a poner carpas por todos lados, no vamos a construir estructuras -gastar cientos de millones de dólares-, vamos a tener carpas, van a ser muy bonitas, y (los migrantes) van a esperar, y si no reciben asilo se van a ir», dijo Trump en una entrevista en Fox News.

«Cuando se den cuenta de que pasa eso, vamos a tener mucha menos gente viniendo», añadió.

Trump recordó que la mayoría de las solicitudes de asilo de centroamericanos -cerca de un 80 %- son rechazadas por EEUU, pero que «nadie aparece» en las audiencias que pueden celebrarse años después de su llegada al país.

«Si van a esperar, normalmente no reciben asilo», dijo.

El Gobierno de Trump anunció el envío de 5.200 soldados a la frontera sur del país para responder a la llegada de miles de migrantes centroamericanos que avanzan por México en dirección norte en dos caravanas.

El mandatario insistió en que «muchos miembros de bandas y gente muy mala» están «mezclados» en la caravana, y advirtió de que Washington «no admitirá» a los migrantes.

No obstante, las leyes de Estados Unidos amparan a los inmigrantes que huyen de la persecución y solicitan asilo una vez que llegan a este país.

Soldados en la frontera son un peligro

La muerte del joven Esequiel Hernández por el disparo de un soldado del Ejército en la frontera con México en 1997 es un recordatorio del peligro de enviar tropas a resguardar la zona, tal y como anunció este lunes el Gobierno para detener a los migrantes centroamericanos, advierten expertos.

El envío de 5.200 militares armados a lo largo de esta semana a la frontera sur hace temer que se puedan repetir casos como el de Hernández, un cuidador de ovejas que acababa de cumplir 18 años y era ciudadano estadounidense.

«La historia de Esequiel Hernández es un cruel recordatorio de la peligrosa combinación que es el enviar al Ejército armado a patrulla la frontera», explica Raquel Rubio GoldSmith, profesora del Instituto Binacional de Inmigración de la Universidad de Arizona (UA).

Esta experta en temas fronterizos considera que el mayor peligro es el propio entrenamiento que tienen los soldados, quienes están preparados para enfrentar al «enemigo» fuera de territorio estadounidense.

«Los soldados desconocen la dinámica de la frontera, la cultura, las tradiciones, y esto puede ser un grave problema», advierte GoldSmith.

Los hechos ocurrieron el 20 de mayo de 1997 en la comunidad de Redford, conocida popularmente como «El Polvo», ubicada cerca del Río Grande, en la frontera entre EEUU y México en Texas.

El joven se convirtió en el primer ciudadano en morir a manos de militares activos en territorio estadounidense desde 1970 y su caso acaparó la atención a nivel nacional.

«Creo que hubo mucha mal información, a los soldados prácticamente les dijeron que todas las personas en esta comunidad eran narcotraficantes», dice Dunn.

Aunque finalmente no se presentaron cargos contra el soldado que disparó ni los tres que lo acompañaban, la familia entabló una demanda civil por la que recibió 1,9 millones de dólares en compensación.

Fuente: Diario Las Américas

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