Truco que utilizan Ford o Converse para importar productos a EE.UU. ahorrandose millones de dólares

¿Ya escuchaste la historia del pollo que le ayudó a una furgoneta a cruzar la frontera?

Pues resulta que para evitar pagar los aranceles del 25% con los que Estados Unidos grava la importación de furgonetas y camiones ligeros, Ford utiliza un ingenioso truco.

Aunque la empresa automotriz es estadounidense, Ford fabrica su furgoneta más pequeña -la Transit Connect– en España y todos los años exporta decenas de miles de unidades a EE.UU.

Y para evitar el arancel en cuestión, que existe desde hace 55 años, les agrega asientos traseros y ventanas para que entren al país como “vehículos de pasajeros” -sujetos a un arancel de únicamente 2,5%- y se los quita una vez que pasan la aduana.

Se dice que la transformación de automóvil de pasajeros a furgoneta solamente tarda dos horas y media.

Y la estrategia le ha permitido a la compañía ahorrarse US$250 millones desde que comenzó a fabricar la Transit Connect en 2002, según una estimación del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU.

El arancel a las furgonetas se conoce coloquialmente como “chicken tax” (“impuesto al pollo”), pues fue introducido en 1963 como una represalia de Washington a un impuesto de la Comunidad Económica Europea (la precursora de la Unión Europea) a las importaciones de pollo estadounidense.

Aunque, con el cobro, el gobierno de Lyndon Johnson le estaba apuntando específicamente al fabricante de autos alemán Volkswagen, que en aquel entonces empezaba a penetrar el mercado automovilístico estadounidense.

“Ingeniería arancelaria”

El ingenioso truco de Ford para evitar el arancel es un buen ejemplo de lo que se conoce como”ingeniería arancelaria”.

El término describe la práctica de adaptar el producto que estás importando para no tener que pagar un gravamen. Y hay muchas compañías que lo hacen.

De hecho, con la guerra arancelaria entre Estados Unidos y China, es posible que comience una nueva era de ingeniería arancelaria.

La guerra arancelaria entre Estados Unidos y China puede dar pie a una nueva era de “ingeniería arancelaria”, advierten los expertos.

Pero los gobiernos no están dispuestos a quedarse con los brazos cruzados, como prueba la batalla legal entre Ford y el Servicio de Aduanas de EE.UU. por el tema de las modificaciones de las Transit Connect.

“La clasificación de aranceles es más un arte que una ciencia“, dice Deborah Stern, una abogada especializada en comercio internacional del estudio Sandler, Travis & Rosenberg en Miami.

Y la historia del comercio mundial está llena de ejemplos.

La “batalla del azúcar”

Hacia finales del siglo XIX, los aranceles al azúcar en Estados Unidos fueron determinados según el color: mientras más claro el producto, más refinado y en consecuencia, más alta la tarifa.

Y cuando los recolectores de impuestos de Nueva York descubrieron que una empresa había teñido su azúcar para pagar un menor arancel, no les hizo mucho gracia.

El caso llegó a la Corte Suprema, que finalmente resolvió a favor del importador.

Su razonamiento: el Congreso había definido ordenado clasificar el producto según su color, no su composición química.

Además, el producto se vendía tal cual, y la Corte determinó que un importador podía cambiar sus productos para beneficiarse del menor arancel siempre que “no recurriera a disfraces ni artificios”.

En otras palabras, si a primera vista el producto es como se lo describe en el momento de la inspección, entonces la ingeniería arancelaria en cuestión es legal.

Y actualmente existen cientos de ejemplos de ingeniería arancelaria.

Por ejemplo, basta con que mires de cerca las zapatillas Converse que ingresan al mercado estadounidense y encontrarás un borroso material de tela que cubre parte de la suela.

¿Qué hay en la suela de las zapatillas Converse que se importan a EE. UU.?

Ese material está ahí porque al mezclar textiles con la suela de la zapatilla, les permite pagar menos aranceles, dado que pueden entrar en la categoría de pantuflas para la casa.

Converse, que pertenece a la compañía estadounidense Nike, declinó referirse al tema.

Leer más: BBC News Mundo

 

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