Senador Marco Rubio condena asedio de paramilitares a la Iglesia Divina Misericordia en Managua

El senador estadounidense Marco Rubio, condenó los ataques violentos por paramilitares del gobierno del designado presidente Daniel Ortega, contra estudiantes universitarios, sacerdotes y periodistas que permanecen refugiados en la Iglesia Divina Misericordia en la capital Managua.

Desde la tarde del viernes grupos paramilitares apoyados por la Policía Nacional atacaron la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), y la Iglesia Divina Misericordia donde permanecen refugiados estudiantes y ciudadanos del brutal ataque contra civiles a quienes les disparan en ráfagas y con armas pesadas de guerra, que ya ha dejado un saldo preliminar de dos estudiantes muertos y varios se encuentran heridos.

Joven asesinado de un certero disparo en la cabeza

“Quienes están detrás de los ataques de anoche serán encontrados responsables y enfrentarán la justicia”, afirmó el legislador.  “Se reportan heridos de gravedad, pero las fuerzas de Ortega impiden que las ambulancias ingresen a la iglesia y presten ayuda a los heridos”, denunció Rubio en su cuenta de Twitter.

En su declaración Rubio, se refirió a los ataques ocurridos en las inmediaciones de las residencias del personal diplomático de la Embajada de Estados Unidos en Managua.

“No fue una coincidencia que estos ataques ocurrieran cercas de las viviendas de los empleados de la Embajada de Estados Unidos, responsabilizamos directamente a Ortega por la seguridad del personal diplomático estadounidense y sus familias”, aseveró.

Al mismo tiempo, dijo que apoyan los esfuerzos de la iglesia católica, la sociedad civil, movimientos estudiantiles, y el sector privado para celebrar elecciones anticipadas en Nicaragua y supervisadas por la Organización de Estados Americanos (OEA)

Rubio fue uno de los doce legisladores estadounidenses que solicitaron la designación de la Ley Magnitsky contra tres altos funcionarios del núcleo de Daniel Ortega, sancionados el pasado 5 de julio.

 

Fuente: La Prensa

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