Por qué está el FBI a cargo de la investigación del secuestro del camión de UPS en Miami

La persecución policial y el tiroteo que mató a dos ladrones armados, a un conductor de UPS y a un transeúnte fue un drama caótico que se extendió por dos condados e implicó a una gran cantidad de policías del sur de la Florida.

La investigación subsiguiente — al menos para el público que exige saber cómo una persecución policial transmitida por televisión en vivo terminó con la muerte de dos personas inocentes en una concurrida calle de Miramar— ha sido igualmente confusa.

El FBI dice que es la agencia que encabeza la investigación, a pesar de que los dos ladrones están muertos y ya no pueden ser procesados bajo la ley federal. El Departamento de Seguridad Policial de la Florida está investigando los disparos de la policía, a pesar de que los agentes federales procesaron la escena del crimen y tomaron el control de gran parte de la evidencia, incluidas las armas utilizadas por los ladrones.

Y los fiscales estatales en el condado de Broward, que presumiblemente tendrían que investigar si el uso de fuerza letal por parte de la policía estaba legalmente justificado, no dicen si van a tomar el caso. En cambio, una portavoz orientó a un reportero a otras agencias de aplicación de la ley, incluidas sus contrapartes en Miami-Dade.

“En esta etapa de la investigación, todas las consultas deben dirigirse al FDLE, al FBI y a Miami-Dade SAO”, dijo Paula McMahon de la Fiscalía de Broward,

Las pruebas de balística finalmente mostrarán si la lluvia de balas de la policía, o las de los ladrones, mataron al conductor de UPS Frank Ordóñez y al automovilista Rick Cutshaw. El laboratorio criminal del FBI en Quántico, Virginia, procesará la evidencia.

“Tanto los laboratorios del FDLE como del FBI coordinan las labores forenses”, según Jessica Cary, una portavoz del FDLE, quien agregó que los agentes estatales “trabajaron directamente con el equipo de la escena del crimen del FBI”.

Los enjuiciamientos estatales en tiroteos mortales son raros porque la ley de la Florida les da a los oficiales un amplio margen para abrir fuego, — incluso a delincuentes “que huyen” que podrían, en teoría, lesionar a un miembro del público si no se los detiene.

La conclusión de la investigación estatal, aunque probablemente llegue dentro de unos meses, también permitirá al público ver la evidencia y juzgar si los agentes actuaron razonablemente al perseguir el camión de UPS y participar en un tiroteo con los ladrones armados en medio de una calle llena de gente. El tiroteo, transmitido por televisión en vivo, generó críticas instantáneas de familiares de Ordóñez y líderes comunitarios.

Las muertes de Ordóñez y Cutshaw arrojaron una vez más un intenso escrutinio sobre las actividades policiales. Los investigadores analizarán detenidamente las pruebas de balística de las armas de fuego, las declaraciones de docenas de testigos y cada cuadro del video dramático que capturó la matanza.

El incidente comenzó el jueves por la tarde cuando los ladrones armados, Lamar Alexander y Ronnie Hill, ambos de 41 años, robaron la tienda Regent’s Jewelers en Miracle Mile en Coral Gables. Uno de ellos permaneció en un vehículo U-Haul alquilado, y el otro entró a la exclusiva tienda, haciéndose pasar por un empleado de correos.

Dentro de la tienda, uno de los ladrones disparó su arma al suelo: la bala rebotó y le dio a una empleada en la frente. Ella sobrevivió. Cuando el ladrón salió corriendo al U-Haul que estaba esperando, el administrador de la tienda y el empleado salieron corriendo, disparando sus propias armas al camión y destrozando las ventanas.

A pocos kilómetros de distancia, dicen las autoridades, Alexander y Hill abandonaron su vehículo y secuestraron el camión de reparto de UPS de Ordóñez. Los policías alcanzaron más tarde el camión cuando se dirigía hacia el norte por la autopista de peaje, la carretera interestatal 75 y hacia las calles del condado de Southwest Broward. Cuando el camión de UPS tropezó con el tráfico detenido, los agentes rodearon el vehículo en el Miramar Parkway, ahogado por el tráfico, lo que resultó en un tiroteo.

Alexander y Hill, que se cree que dispararon las primeras ráfagas, murieron en el tiroteo. Lo mismo sucedió con Ordóñez y Cutshaw, un organizador sindical que trataba de alejarse del caos cuando fue derribado por una bala perdida que atravesó su parabrisas trasero.

DIECINUEVE OFICIALES FUEGO ABIERTO

En total, 19 policías dispararon sus armas, 13 de ellos oriundos de Miami-Dade, el resto de Pembroke Pines, Miramar y de la Patrulla de Carreteras de Florida.

En los últimos años, a medida que el escrutinio con respecto a las tácticas policiales ha aumentado a nivel nacional, muchos departamentos de policía del sur de la Florida han contratado a FDLE para investigar los tiroteos que involucran a oficiales como una forma de garantizar una investigación más independiente. FDLE investiga los tiroteos policiales en Miami-Dade, Miramar y Pembroke Pines.

Pero fue George Piro, el agente especial a cargo de la oficina local del FBI de Miami, la voz principal en la conferencia de prensa cerca del lugar, horas después del tiroteo. Entre bambalinas, la afirmación de su jurisdicción por parte del FBI desconcertó a los policías locales y estatales.

Desde el primer momento, los rumores se agolpaban entre las múltiples agencias de los cuerpos de la ley de que un grupo especial del FBI se hubiera hecho cargo del caso porque un cuerpo especial de crímenes violentos había estado rastreando activamente a Alexander y Hill antes del robo de la joyería. Al menos se ve a un hombre con una chaqueta del FBI en las imágenes del tiroteo, aunque no se cree que ningún agente haya abierto fuego.

El periodista Jim Defede, un reportero de WFOR-CBS4, asociado de noticias del Miami Herald, dijo por Twitter: “Las fuentes me dicen que el FBI había estado buscando a los dos hombres antes del robo de la joyería Gables”.

Pero el portavoz del FBI Mike Leverock negó enfáticamente que los agentes del FBI estuvieran investigando a los dos sospechosos antes del robo o incluso supieran de ellos.

En cambio, dijo, el FBI se hizo cargo del caso porque el robo de la tienda cae bajo la Ley Hobbs, una ley federal que permite el enjuiciamiento de robos que afectan el comercio interestatal. Los ladrones también secuestraron el camión de UPS, otro factor en la toma del caso por parte del FBI.

Después del hecho los agentes querían saber si Alexander y Hill habían estado involucrados en otros robos anteriores que pudieran estar bajo la jurisdicción federal, dijo.

Gerard “Jerry” Forrester, un agente retirado del FBI que pasó la mayor parte de su carrera en el sur de la Florida, comentó que creía que la investigación del FBI debería ser “secundaria” a la del estado.

“Me cuesta trabajo creer que el FBI excluiría al FDLE cuando ellos saben que su investigación es secundaria”, dijo Forrester. “Debe haber tanta colaboración como sea posible para que las familias de las víctimas, el público y la policía puedan entender por qué sucedió todo esto”.

“DEBE SER UN CASO LOCAL”

Alfred LaManna, otro agente retirado del FBI que investigó el crimen organizado durante la mayor parte de su carrera, dijo que lo desconcertaba que el FBI incluso estuviera involucrado en el caso del robo. “En mi opinión, debería ser un caso local”, dijo LaManna.

LaManna señaló que el interés principal del público es saber cuáles balas derribaron a los ciudadanos inocentes.

“Me interesaría saber si alguno de los agentes de policía mató al rehén de UPS y al transeúnte inocente del automóvil o si los dos ladrones los mataron”, dijo LaManna.

La tensión entre las agencias policiales federales y estatales tampoco es inusitada. En un reciente tiroteo en el sur de la Florida que involucró a agentes federales, el FBI parecía resistirse a los investigadores estatales.

En septiembre de 2018, cuatro agentes del FBI fueron parte de los 18 agentes de la ley que abrieron fuego contra Alexander Carballido, un ex convicto buscado por un robo a mano armada que intercambió disparos con policías mientras lo perseguían en una cacería automovilística. Carballido murió en el tiroteo.

El entonces agente especial del FBI a cargo, Robert Lasky, según un informe del FDLE, se negó a permitir que los investigadores estatales examinaran las manos de sus agentes en busca de residuos de pólvora, recogieran sus armas o incluso contaran cuántas de sus balas se utilizaron.

Los agentes federales tampoco dieron declaraciones juradas. El propio FBI recolectó declaraciones de los agentes, pero se negó a dar copias de los informes al FDLE. En cambio, a un investigador estatal solo se le permitió revisar los informes y tomar notas, y se le indicó que no podía identificar a los agentes por nombre en sus notas, según el informe.

La Oficina de la Fiscalía Estatal de Miami-Dade finalmente exoneró a todos los oficiales que dispararon, incluidos a los agentes del FBI, Brandon Whitis, Jason Burke, Nicholas Jones y Adam Felde, según un memorando final sobre el caso publicado en agosto.

EL INFORME DE FDLE SERÁ PÚBLICO

Finalmente, el FDLE redactará y publicará un informe de la investigación que relata la evidencia en el caso de UPS.

Los fiscales estatales en la Florida revisan cada tiroteo policial para determinar si los oficiales han violado la ley al usar la fuerza letal. No deciden si los tiroteos o persecuciones quebrantan las políticas del departamento de policía.

En el condado de Broward, los fiscales generalmente llevan los casos de tiroteo de la policía a un gran jurado, audiencias que tienen lugar en secreto. En Miami-Dade, los fiscales redactan informes exhaustivos que explican su razonamiento legal para la disminución de los cargos.

Un portavoz de la Oficina de la Fiscalía del Estado de Miami-Dade declinó hacer comentarios, diciendo solo que “FDLE es la agencia principal que investiga el tiroteo que involucra oficiales en Miramar”.

Cary, la portavoz de FDLE, insistió en que las dos agencias trabajarán de la mano.

“Aunque el enfoque del FBI es diferente al nuestro, la evidencia será similar”, dijo. “Por lo tanto, estamos trabajando junto con el FBI”.

El Nuevo Herald

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