Maluma: Lo primero que aprendí fue a respetar y valorar a la mujer

Maluma, un huracán que ha construido cada uno de los giros de su breve pero exitosa carrera entre “blancos y negros, sin grises”, el inicio de la gira promocional de su disco “F.A.M.E.” en España, el país donde hace solo unos días arrancó una campaña digital en su contra por “fomentar el machismo”.

“Una cosa es quien está al frente de la cámara y otra quien está detrás. Aquel es Maluma y este es Juan Luis, que es muy familiar. Mi madre y mi hermana tuvieron un papel muy importante en mi crianza, así que lo primero que aprendí fue a respetar y a valorar a la mujer”, asegura el colombiano en una entrevista en Madrid.

Todos lo conocen como Maluma, estrella colombiana de reguetón, un tipo acusado de «cosificar» a la mujer en canciones y vídeos que rezuman sensualidad. Pero tras ese nombre emerge la figura más discreta y tranquila de Juan Luis Londoño Arias (24 años), la sorprendente cara B de la última gran estrella de la música latina. Dos planos que conforman la misma persona y que, como el propio artista reconoce en conversación con ABC a su paso por Madrid y antes de comenzar su gira española, cada uno es bien diferente del otro: «Maluma es la fuerza, el trabajador incansable; y Juan Luis es el corazón, un alma familiar que se desvive por los suyos».

“No es que me duela, porque he ido creando un blindaje frente a estos comentarios, pero respeto a todas las personas que tienen opiniones diferentes a la mía”, señala, sin poder evitar una sonrisa cuando se le menciona la etiqueta que congregó a cada vez más detractoras y detractores, #MejorSolaQueConMaluma.

En su defensa, indica que es “de los pocos artistas que se atreve a hablar de la realidad que vive la juventud día a día” y señala que lo más importante es que sus temas “tengan éxito y que la gente las disfrute”.

La industria musical ha consagrado a Maluma con ventas súper millonarias y nominaciones a los premios más codiciados: Grammy Latinos y Latin Billboards. Pero su irresistible éxito no se ha librado de la polémica. Es más, parece que una cosa y otra conviven en total armonía.

«Respeto todas las críticas, incluso las celebro, porque al menos la gente se toma su tiempo para revisar mis canciones», afirma a ABC. Sin embargo, Maluma insiste en que «no me gustan los vetos. La música es mi libertad de expresión y lo único que yo prohibiría es prohibir. Creo que muchos artistas actúan de forma hipócrita a la hora de hacer sus canciones, pues no cantan lo que sienten».

Sus tres pilares

Por suerte para él, Maluma encuentra la felicidad en los tres pilares sobre los que ha edificado su vida: su familia, su chica y su fundación. «El arte de los sueños» es el proyecto solidario que el cantante colombiano ha puesto en marcha en su ciudad natal, Medellín, con objeto de ayudar a muchos adolescentes a salir de la espiral de drogas y violencia en la que están metidos, impartiéndoles talleres de música y danza. «Con ello siento que devuelvo a mi pueblo todo lo que hace por mí al apoyar mi carrera», explica.

Son muchos sus seguidores -más de 35 millones en su cuenta de Instagram-, pero el apoyo fundamental lo encuentra en casa. De hecho, si se aventuró en la música fue gracias a sus tíos, quienes, en abril de 2010 -por su 16 cumpleaños-, le regalaron unas maquetas en un estudio de grabación. Fue entonces cuando tomó la decisión de aparcar sus aspiraciones futbolísticas. «Cuando el pasado fin de semana acudí al Bernabéu para ver el partido del Real Madrid contra el Legánés, por momentos me imaginaba que yo podía haber sido uno de esos jugadores. Me iba bien en el fútbol, pero puse mis pasiones en una balanza y la música ganó», dice.

Y una vez tomada la decisión de hacerse cantante, su hermana Manuela fue quien le guió: «Siempre he estado muy influenciado por la salsa. Pero un día mi hermana me llevó a uno de los primeros conciertos que hubo de reguetón en Colombia y ahí nació mi amor por este estilo más urbano».

Por último, dedica unas palabras a su novia, una Dj nacida en EE.UU., con sangre cubana y croata y que responde al nombre de Natalia Barulich. «Natalia trabaja tan duro como yo y eso es una de las cosas que me enamoró de ella. Somos una pareja de jóvenes soñadores y libres; cada uno tiene su vida, pero cuando estamos juntos, somos uno», dice.

Fuente: ABC

 

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