Inván Duque confirma salida de Colombia de la Unasur

El presidente de Colombia, Iván Duque, anunció el retiro de su país del bloque comercial y político Unión de Naciones Sudamericanas, más conocido por sus siglas UNASUR.

El mandatario, enrolado en la ola de gobiernos de derecha que se ha desplegado por una serie de países de la región, consideró que el bloque, impulsado en su momento por administraciones identificadas con la izquierda política, es cómplice de lo que calificó como “la dictadura de Venezuela”.

Duque confirmó el envío de una carta a las autoridades del UNASUR, en la que su administración denunció el tratado constitutivo de la entidad y anunciando que su país abandonará la misma de manera efectiva en un plazo de 6 meses.

No podemos seguir siendo parte de una institución que es el cómplice mayor de la dictadura en Venezuela”, justificó el presidente colombiano.

Colombia ya había anunciado en abril último que suspendería provisionalmente su adhesión al bloque, en consonancia con las actitudes asumidas por los gobiernos de Argentina, Brasil, Perú y Paraguay.

El UNASUR  fue creado en 2008, cuando varios países de América Latina tenían gobiernos de izquierda y decidieron impulsar un acuerdo para contrarrestar la influencia de las políticas estadounidenses en la región y oponerse a los intentos de Washington para establecer un acuerdo de libre comercio, al que veían como una amenaza para la marcha e independencia de sus economías.

Uno de sus principales impulsores fue el extinto presidente venezolano Hugo Chávez.

Con la llegada de administraciones orientadas a políticas de derecha o conservadoras, primero en Brasil y Argentina y luego en otros países latinoamericanos, varios mandatarios comenzaron a criticar a la UNASUR y su posicionamiento respecto del gobierno de Venezuela.

Unasur nació con la izquierda

En la actualidad, el bloque cuenta con un número exiguo de miembros, comparado con su composición años atrás. Venezuela, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Surinam y Guyana continúan como integrantes plenos.

En su lugar, los actuales gobiernos en la zona buscan restituir el poder a la Organización de Estados Americanos (OEA), con sede en Washington, que ha demostrado a lo largo del tiempo ser más permeable a los objetivos y políticas de la derecha latinoamericana, más predispuesta a un entendimiento con Estados Unidos.

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