En medio de la riqueza de los rascacielos de Miami, los empleados de limpieza apenas pueden vivir

Todos los días, cuando María Galindo regresa a su casa, la reciben cinco perros adorables.

Cuatro de ellos son de verdad: Brownie, Pucho, Linda y Naomi, todos rescatados. Uno camina medio cojo, a otro lo recogieron en la calle.

El quinto perro no tiene raza, y sonríe desde una pintura que un español le regaló a Galindo en un un hotel de California donde trabajó después de llegar a Estados Unidos desde su natal Honduras. El hombre lo iba a botar y ella pensó que era un cuadro bonito.

Los cinco perros la saludan cuando regresa a su pequeño apartamento en La Pequeña Habana antes del amanecer de un trabajo de $9 la hora limpiando en una torre del downtown.

Aunque hace años estudió diseño de modas, cuando era joven, Galindo se ha dedicado a la limpieza la mayor parte de su vida adulta. En cualquier caso, esto es lo que tiene que hacer ahora.

Pero estos días apenas puede darse el lujo de alimentar a sus mascotas, dijo. A veces deja de comer ella para sus perros, y su hijo, que tiene necesidades especiales, puedan alimentarse.

Alzar la voz

María Galindo está harta. Harta de lo que dice es el trato inhumano en su lugar de trabajo. Harta de que gana apenas más que el salario mínimo. Harta de tener que entrar y salir del edificio, Miami Tower, una torre de 47 pisos donde hay numerosos bufetes de abogados y clientes de banca privada, a través de una entrada lateral muchas veces rodeada de vagabundos.

Así que Galindo ha decidido alzar la voz.

Galindo es de un nuevo movimiento entre decenas de miles de personas que se dedican a la limpieza en el sur de la Florida, que buscan mejores condiciones de trabajo, condiciones que empeoran a medida que el costo de la vida sigue subiendo.

Según un nuevo informe del Center for Neighborhood Knowledge de la Universidad de California en Los Ángeles, el salario medio del personal de limpieza que trabaja por contrato en el sur de la Florida es aproximadamente $8.50 la hora. La Oficina de Estadísticas Laborales coloca el salario medio local en $10.89, cifra que incluye a personal de limpieza a tiempo completo y otros cubiertos por estatutos de llamado salario digno. Los contratistas tienen más probabilidades de emplear a trabajadores a tiempo parcial, según la Asociación de Profesionales de la Limpieza de Estados Unidos.

La cifra de $8.50 la hora coloca a los empleados de limpieza del sur de la Florida en el 10% inferior del ingreso de los empleados por contrata en la Florida, un estado donde los bajos salarios ya son algo generalizado.

Y la brecha entre el sueldo de los empleados de limpieza y el resto de la economía sigue creciendo. Mientras los sueldos ajustados a la inflación para los trabajadores del sector privado en el sur de la Florida han aumentado 7.6% desde 1998, en el caso de los empleados de limpieza apenas se ha movido, con un alza de solamente 1.8%. La zona metropolitana de Miami está ahora en el lugar 380 de 382 entre todas las zonas metropolitanas en términos de sueldo de los empleados de limpieza ajustado por el costo de vida. Entre las grandes zonas metropolitanas de Estados Unidos, Miami está en último lugar.

En otras palabras, cada dólar que gana un empleado de limpieza vale menos en el sur de la Florida que cualquier otra parte.

Y esos empleados son una parte cada vez mayor de la fuerza de trabajo. El informe de la UCLA, ordenado por el sindicato Service Employees International Union 32BJ, que representa a más de 1,200 empleados de limpieza del área, muestra que ahora hay casi tantos empleados de limpieza que secretarias en el sur de la Florida: con 40,200, la región tiene la novena fuerza de trabajo de limpieza más grande del país, y una de las mayores concentraciones como parte de la fuerza laboral total. Desde 1998, el empleo en el sector de la limpieza en Miami ha aumentado en 75%. Eso es tres veces el índice de aumento del empleo en la zona metropolitana de Miami.

“El personal de limpieza juega un papel crucial en la economía del sur de la Florida, a la vez que es uno de los trabajadores más explotados en el sector de bienes raíces”, indicó el estudio.

Auge de la construcción

Miami se ha llenado de edificios altos durante los últimos dos decenios. Más de la mitad de los mayores edificios de oficina, residenciales y de comercio minorista de Miami-Dade se construyó en los últimos 20 años, según la UCLA; estas torres representan el 62% del valor total de mercado de la región.

Sin embargo, ese auge ha atraído a inquilinos que ganan mayores sueldos y los alquileres locales se han disparado, dejando atrás a los trabajadores de limpieza. Los alquileres han aumentado aproximadamente $1,000 en los últimos dos decenios, según el reciente reportaje Paraíso perdido: los miamenses ya no pueden vivir aquí, del Herald. Entre 2011 y 2017,los alquileres en Miami-Dade aumentaron 24%, según cifras del Censo de Estados Unidos.

Hoy, 69% de los empleados de limpieza que trabajan por contrato en el sur de la Florida pagan más de 30% de sus ingresos en el alquiler de su vivienda. Mientras los trabajadores en muchos otros sectores han podido prosperar, ese no ha sido el caso de los empleados de limpieza de la zona de Miami.

Parte de problema: los administradores de propiedades en el sur de la Florida usan más subcontratistas que tienen empleados de limpieza a tiempo parcial, según Wayne Baxtrom, presidente de la Asociación de Profesionales de la Limpieza de Estados Unidos.

“Quizás en una oficina local de seguros, tienen ese tipo de empleados”, dijo. “Mi negocio de contratación aquí en Chicago, cuando solicitamos contratos grandes, la limpieza la hacen empleados a tiempo completo”.

La situación se hace más obvia cuando se compara el sur de la Florida con otras grandes zonas metropolitanas. Aunque el costo de la vida ha aumentado en la mayoría de las zonas metropolitanas grandes a medida que los empleados que más ganan se mudan a los cascos urbanos, en muchos casos el salario del personal de limpieza ha aumentado. En Hartford, Connecticut —ciudad con unos de los alquileres más elevados del país— la paga de los empleados de limpieza ha aumentado, a $15.18 la hora después de ajustar la cifra al costo de la vida. Lo mismo sucede en ($14.59 la hora) y Seattle ($14.39),según el estudio de UCLA.

El sindicato

Pero esas ciudades tienen un denominador común: hay un sindicato local y un contrato a nivel de todo el sector.

“Las compañías pueden ser participantes modelo, pero a la industria local hay que obligarla a ser modelo, y la única forma de lograrlo es que el personal de limpieza se sindicalice”, dijo Helene O’Brien, presidente de 32BJ en la Florida. “No es la conciencia de la compañía, es el poder de los empleados de limpieza cuando se sindicalizan”.

O’Brien y el sindicato SEIU trabajan activamente por sindicalizar a los empleados locales de limpieza, con el objetivo de arrinconar el mercado y exigir sueldos de por lo menos $15 la hora.

Eso sería más de lo que pagan en otros dos lugares de Miami donde el personal de limpieza está sindicalizado. En la Universidad de Miami, el personal de limpieza gana un promedio de $13.61 la hora, según la SEIU. En el Aeropuerto Internacional de Miami, ganan al menos $12.63 la hora, con seguro médico, o $17.06 sin él.

La SEIU dice que Miami es un lugar único entre los grandes mercados de edificios de oficina en que la mayoría del personal de limpieza no está sindicalizado. En otros mercados, un sindicato puede crear un contrato con varios empleadores que regula el sector haciendo cumplir un salario mínimo.

“Si no se organizan, la dirección de toda la economía baja, es una carrera a ver quién paga menos”, dijo O’Brien. “Y todo eso termina pagándolo el contribuyente”.

«Sencillamente no podemos»

SFM Services, Inc., el empleador de Galindo, tiene unos 400 trabajadores de limpieza, en su mayoría a tiempo parcial. En una entrevista, el jefe de Operaciones de la empresa, Joseph Piñón, dijo que quisiera pagar más a sus empleados, pero no puede.

“Obviamente, las compañías buscan el licitador que menos les cobre”, dijo. “Conseguir esos contratos… eso es lo que hace que los salarios sean tan bajos”.

Agregó que el hecho que su compañía pague $9 la hora en un entorno donde no existe una exigencia de salario digno, como en el Aeropuerto Internacional de Miami, muestra que SFM está preparado para pagar más que el salario mínimo, en este momento $8.46.

“Ojalá pudiéramos pagarles mucho más”, afirmó. “Sencillamente no podemos”.

Dijo que la empresa compensa los bajos salarios con la manera en que trata a su empleados.

“Los ubicamos lo más cerca de su casa posible”, afirmó.

Representantes de Transwestern, la administradora de Miami Tower, no respondió a solicitudes de comentario.

Otro empleador grande de personal de limpieza en la zona, Coastal Building Management, no respondió a preguntas sobre su fuerza de trabajo. Su presidente, Matthew Sullivan, indicó en un correo electrónico que no está en libertad de revelar los salarios que paga la compañía.

“Coastal Building Maintenance ha sido un buen ciudadano empresarial en el sur de la Florida desde 1973, hemos creado empleos y contribuimos a la economía local”, dijo en el comunicado.

Y agregó: “Tratamos a nuestros empleados con justeza y según las normas del sector, tanto en términos de salario como prestaciones. Creemos en el poder, la autonomía y la integridad de nuestro personal. Todos los empleados de CBM están en libertad de trabajar en otra parte, pero deciden trabajar con nosotros”.

Media dosis de insulina

Elsa Romero ya ha escuchado antes eso de estar libre de trabajar donde lo decida.

Romero, de 55 años, trabaja con Galindo en Miami Tower para SFM. Romero vive desde hace 25 años en una pequeña casa móvil en NW 81 Street al oeste de la I-95. Dice que se siente parte de la comunidad de Miami después de vivir en la zona desde que era adolescente.

Cuenta que sus supervisores le dijeron que puede irse a trabajar a donde quiera porque “tienen una lista de 20,000 personas dispuestas a hacer ese trabajo”.

Al igual que Galindo, Romero vive acompañada de sus tres perros, los tres tan pequeños que los puede tener a la vez en el regazo. Por lo demás, vive sola, tras separarse de su esposo, y no puede vivir con ninguno de sus dos hijos adultos.

Romero tiene diabetes. Dice que con frecuencia no se pone la insulina que necesita porque con lo que gana, $9 la hora, no le alcanza para las dosis completas. Dice que a veces también deja de tomar otras medicinas que el médico le receta, y eso hace que se le inflamen los pies.

Si ganar un poco más, dice, no tendría que preocuparse tanto por su salud. Y no quiere ser una carga para su familia.

“Me siento muy mal”, dijo. “Yo le pido a Dios que me dé fuerzas. La necesito, necesito el dinero, es algo muy frustrante. Y te dicen que si te sientes mal ese no es su problema”.

Por ahora dice, tiene que poner su fe en Dios para que la deje despertar cada mañana.

Sin miedo

Esta no es la primera batalla sindical de Galindo: la mujer se fue a la huelga contra la Universidad de Miami y ganaron un salario digno en 2006.

Dice que ahora habla por sus colegas que opinan igual, pero tienen miedo. Galindo no tiene nada que perder, excepto el empleo.

“Yo siento que para ellos no valgo nada”, dijo.

Su gerente sabe que ella dice lo que piensa. La mujer cuenta que le han preguntado por qué no limpia tan bien como habla.

Pero si tuviera la oportunidad de hablar con libertad con un supervisor, le preguntaría si sabe lo poco que les pagan, mientras ellos ganan tanto.

Y también le preguntaría por qué los explotan así.

“¿Cuál es el miedo?”, preguntó. “Estamos en este país… podemos decir lo que queramos. Tenemos derechos”.

El Nuevo Herald

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