El espíritu emprendedor vence las dificultades

-Un capítulo de la historia de Jonathan Massiani-

Por Sergio Boffelli

Miami Junio 4, 2018- Si cada persona es una historia –en el sur de la Florida lo sabemos bien- la de Jonathan Massiani, con dieciséis años residiendo en Miami-Dade, merece ser contada.

Al llegar a Estados Unidos en el año 2002, cargaba en solitario un pesado fardo: sobreviviente de un violento secuestro debió dejar a su madre y su vida atrás, con la esperanza de iniciar un nuevo capítulo y recuperar la normalidad. Y aunque lo ha hecho con éxito, tiene una importante meta pendiente.

Aquél sorpresivo secuestro ocurrió en 1999. A sus 28 años fue, junto a su novia de entonces, víctima de nueve hombres tipo comandos que vestidos de militar, armados y cubiertos los rostros con pasamontañas, interceptaron en plena vía y con violencia el vehículo en el que viajaban. Fueron llevados a su residencia en Caracas, Venezuela, donde vivía con su madre, lugar en el que pasaría las peores doce horas de su vida, viendo a su progenitora y novia como rehenes indefensos, tuvo que negociar con los delincuentes, entregó todas las pertenencias de la vivienda, quedando él aún como garante, siendo liberado bajo amenazas en Petare.

Hoy, lo más difícil es que no ha visto a su madre por 16 años, pues ni él puede salir de Estados Unidos donde tiene pendiente una resolución por asilo político, ni ella ingresar por falta de visa. Su madre no conoce a su única nieta ni a la esposa de su hijo. “Créeme que no es fácil desear abrazar y estar con mi madre, y no poder hacerlo”, dijo, “es una parte de mi vida que no está conmigo, y duele mucho, mucho.” La madre de Jonathan, sobreviviente de cáncer, vive en Caracas bajo el cuido de algunos familiares.

Sería un grave error, sin embargo, creer que las adversidades han derrumbado el carácter de Jonathan y que vive contemplando sus penas. “He aprendido que cada dificultad, cada reto y cada dolor, han sido pruebas a superar. Así lo empecé a comprender durante aquellas doce largas horas que cambiaron mi vida. Desde entonces, aunque aguardo con impaciencia el momento de estar con mi madre, y recibir el ansiado asilo político, también me he dedicado a crear y crecer como empresario y padre de familia”, reflexionó.

Jonathan se casó en Estados Unidos con María Alejandra Lugo, conocida presentadora de televisión y modelo. Milan, la niña de siete años, es el fruto de esa unión. “Llegué a este país con apenas tres mil dólares y dos maletas, mi capital de entonces. Y aunque no faltaron personajes aprovechados, supe hacer mi propio camino, destacándome en los negocios y convirtiéndome en asesor de importantes personalidades de los negocios y la política en el sur de la Florida”, afirmó.

“Calidad, integridad, conocimiento, velocidad y eficiencia, son características inseparables y es lo que ofrezco desde hace casi dos décadas con mis servicios de mercadeo, relaciones públicas, publicidad, investigación de mercados, manejo de redes sociales, asesorías en negocios y campañas políticas. Sin ellos no se puede alcanzar el éxito”, comentó antes de introducir sus más recientes proyectos.

Massiani es presidente y director ejecutivo de Massi Marketing and Consulting Group, LLC y de Consulting 361, ambas empresas enfocadas en la comunicación para hacer crecer negocios mediante estrategias creativas y uso de modernas tecnologías.

El organismo no gubernamental y no partidista, Despierta Venezuela creada por Massiani en el 2003, es otra de sus pasiones, promoviendo y defendiendo los valores, principios y derechos Humanos, a través de su ONG ha ayudado a miles de personas y esto le ha costado recibir amenazas, vigentes, por parte del régimen dictatorial de Nicolás Maduro. “Venezuela es la causa y razón, Despierta Venezuela nace por la necesidad de defender a mi país de la injusticia e impunidad. Nos debemos a ella y a todos los venezolanos en búsqueda de un mejor país. Por eso trabajamos en colaboración con un sin fin de organizaciones aliadas, locales e internacionales”, agregó.

Jonathan Massiani tiene esta y más historias, y el aprendizaje que aporta es de esfuerzo, superación y éxitos, con la mirada y esperanzas puestas en nuevas metas por alcanzar. Entre ellas, el merecido reencuentro con su madre.

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