Criterios

Pasajeros cual ganado al matadero

Ángel Perozo

@anperozo

criteriosanper@gmail.com / anperozo2@gmail.com

Mucho se ha discutido acerca de sí Venezuela, por la crisis socioeconómica que la ha afectado en los últimos años, es otra Nación, que ha venido cambiado como para asentar bases verdaderamente sólidas de evolución, donde prevalezca la justicia social. Algunos sectores sociales, políticos y económicos, a pesar de los inconvenientes de la crisis, aseguran haber encontrado alicientes para superarlas. También existe mucha gente en este aun hermoso país suramericano, a quienes la fulana crisis nunca le ha sido tan convincente como para afectar seriamente sus intereses. A pesar de ello, se enternecen por un pueblo que en verdad solo observan como material prescindible, cuando les interesa.

Pero existe también, y esto de manera muy positiva, otra realidad en Venezuela que ha avanzado en la paradoja de un país que pareciera retroceder sin aparente mejoría: El sólido surgimiento de comunidades y consejos comunales organizados, signada por la acción y activación de liderazgos sociales, propios de cada sector, conocidos como los nuevos emprendedores comunales.

En esta realidad que rige en Venezuela los últimos años, estos hombres y mujeres, jóvenes y adultos, abogan por el progreso hacia una Nación prospera y esencialmente regida por el accionar de nuevos y firmes liderazgos sociales, direccionados a construir un país con clara visión de futuro y ajenos a seguir siendo los protagonistas fundamentales de esa Venezuela olvidada y repleta de incontables problemas que nos agobian y preocupan cada vez más, porque la cruda verdad de reflejarnos como venezolanos es que todos, absolutamente todos, hemos de cambiar conductas so pena de permanecer en este espacio de tierra llamado Venezuela, como habitantes de un error, y, por consiguiente, prisioneros de un destino confuso e incierto.

UN INSULTO AL PASAJERO: ¡Como reses! Usan camiones para transportar usuarios.

Bien es conocida la grave situación generada por la poca presencia de unidades de transporte público en casi todas las principales ciudades venezolanas y zonas urbanas. Pues bien, consciente de nuestro rol social, decidimos emprender la búsqueda de esas opiniones que surgen del sentir popular, genuino y autentico, inmerso en un contexto que poco ha sido tomado en cuenta en la búsqueda de soluciones urgentes a tan grave flagelo como es el ineficiente servicio de transporte público en la Venezuela actual.

Así, como pudimos, un día sábado, muy temprano, esperamos como otros tantos usuarios la  unidad de transporte que nos trasladaría hasta un destino previamente seleccionado. Transcurrida, casi una hora de espera, a lo lejos visualizamos un transporte de esos que hoy son comunes, totalmente improvisado, peligroso, rudimentario, inseguro y además de muy difícil acceso para quien pretenda abordarlo y trasladarse en él, tomando en cuenta que se trata de un camión como muchos otros que circulan día a día sin control alguno por rutas repletas de usuarios a quienes además, se les irrespeta y exponen al peligro como si se tratara de animales, para ser más claros, como reses.

Pues bien, como pudimos logramos ubicar un lugar en el macizo de hierro rodante repleto de hombres y mujeres de diferentes edades que, como podían, se agrupaban hacia la parte trasera de la unidad. Es una realidad totalmente alarmante y triste al observar el exigente esfuerzo que deben hacer los usuarios de estos transportes improvisados para movilizarse a los diversos destinos laborales, de estudios y familiares, esencialmente.

Durante el recorrido, sostuvimos una amena conversación con la Sra. Eduviges González, una mujer venezolana de 63 años de edad quien sin importar el riesgo al cual se expone día a día debe trasladarse hasta una zona céntrica de la ciudad de Valencia, capital del Estado Carabobo, para ejercer labores de limpieza en un hogar donde ha permanecido, según comento, desde hace más de 20 años.

Aprovechando un inusitado silencio, Doña Eduviges sentencio…”Jamás imagine estar viajando como un animal en este tipo de transporte que además de sucio y peligroso, excede el precio por el derecho a transportarnos. Nos humillan, nos gritan y hasta nos amenazan si por alguna razón reclamamos nuestros derechos como usuarios. Créame señor -me dijo enfáticamente- si tuviera 30 años menos, uffff desde hace tiempo hubiera emigrado a buscar dinero y una mejor calidad de vida… Lo que estamos viviendo, sin importar la edad, es una situación realmente preocupante y lo peor, es que no se vislumbra alguna solución al menos de forma inmediata”.

Confieso que al observar los ojos de esta humilde señora, el sudor de su frente y su tristeza manifiesta en cada una de sus palabras y gestos faciales, quedamos impactados pero a la vez estimulados para llamar a reflexión en aras de propiciar acciones conducentes a mejorar  el servicio de transporte público en Venezuela y propiciar alternativas viables que contribuyan a corresponder a esos miles de usuarios que todos los días salen a ganarse el sustento y que muchas veces, corriendo peligro, exponen sus vidas, tal como lo expreso Doña Eduviges, antes de bajar…”Sabe?… Ya no me importa lo que me pase porque siendo honesta, nadie nos ayudará para resolver este caos y si lo hubiera, bendito sea Dios y la Virgen de Coromoto, Patrona de Venezuela, por cuanto sería un verdadero milagro…”.

Inmediatamente, observe cómo cautelosa y apoyada por un grupo de jóvenes que le tendieron la mano, esta guerrera venezolana evitó ágilmente caer al pavimento y viéndola caminar a su lugar de trabajo medite mucho sobre el riesgo que representan estos camiones de transporte improvisados, cada vez más frecuentes y que transitan sin controles por parte de las autoridades regionales.

Dios quiera, como lo expuso Doña Eduviges y se haga un milagro que conlleve a la concientización de los responsables de la seguridad de los usuarios que por la escases de transporte en optimo estado para su uso, deben optar a cualquier tipo de unidades de transporte, sin medir el peligro al cual se exponen atentando contra sus vidas de manera alarmante e injustificada.

 

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