Campaña en Londres para las europeas mientras May retoma la negociación sobre el Brexit

A la sombra del caótico proceso de Brexit, un nuevo partido proeuropeo británico lanzó este martes su campaña para unas elecciones europeas que Theresa May quiere evitar negociando con la oposición izquierdista mientras en la derecha prosiguen los esfuerzos para expulsarla del poder.

La pausa de Semana Santa permitió al país olvidar por unos días el frenesí en torno a la salida de la Unión Europea, inicialmente prevista para el pasado 29 de marzo y aplazada dos veces por la negativa del Parlamento británico a aprobar el acuerdo firmado en noviembre por May con Bruselas.

Volviendo a la carga, la primera ministra reunió por la mañana a su consejo de ministros, que tiene menos de un mes para encontrar una solución al bloqueo si quiere escapar a la organización de los comicios al Parlamento Europeo el 23 de mayo.

Los líderes de los otros 27 países de la UE, reunidos en una cumbre extraordinaria el 10 de abril, acordaron una prórroga a los británicos hasta el 31 de octubre pero permitiéndoles que salgan antes si acuerdan cómo.

Y May quiere lograrlo en las próximas semanas para no tener que participar en las elecciones europeas casi tres años después del referéndum en que 52% de británicos votó a favor de poner fin a 45 años de membresía en la UE.

Pero los preparativos para dichos comicios van ya viento en popa.

El martes lanzó su campaña el recientemente formado Change UK, que reúne a exmiembros de los partidos laborista y conservador disconformes con sus respectivas estrategias de Brexit.

En un acto en Bristol, este nueva formación proeuropea presentó a sus cabezas de lista, entre quienes figuran los periodistas Gavin Esler y Rachel Johnson, hermana del excanciller euroescéptico Boris Johnson.

«Siento que tengo que levantarme y defender lo que creo, que estamos mucho mejor en Europa», afirmó esta última.

En el campo contrario, también presentó sus candidatos el eurofóbo Nigel Farage, que tras abandonar en diciembre el partido UKIP que confundó y dirigió hasta 2016, inició hace diez días la carrera a la Eurocámara con una nueva formación, el Partido del Brexit.

«El 23 de mayo para nosotros es sólo el comienzo. Tenemos un sistema bipartidista y los dos partidos francamente se sirven solo a sí mismos», afirmó Farage que, llevando una rosa roja, anunció que se concentrará en regiones tradicionales de voto laboristas.

«Llamado a su dimisión»


El ministro británico de Transporte, Chris Grayling, llega a la reunión del gabinete en el número 10 de Downing Street, en Londres


En un intento de obtener de la oposición de izquierdas el apoyo parlamentario a su acuerdo de Brexit que le negaron tres veces los rebeldes de su propio Partido Conservador, May emprendió negociaciones a principios de abril con el líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, y su equipo.

Estas debían reanudarse el martes por la tarde tras las vacaciones, pero antes del inicio de la Semana Santa no parecían ir por buen camino cuando Corbyn reprochó a la primera ministra que se niegue a «modificar sus líneas rojas».

La líder conservadora quiere que su país salga de la unión aduanera y el mercado único europeos para poder cerrar acuerdos de libre comercio con terceros países y controlar la llegada de trabajadores de la UE. Pero los laboristas defienden una unión aduanera que proteja empresas y puestos de trabajo y mantener relaciones lo más estrechas posibles con la UE.

También por la tarde debía reunirse el Comité 1922, responsable de la organización interna de los diputados conservadores, para hablar de la partida de May.

La «premier» prometió dejar el cargo en cuanto se adopte su acuerdo de divorcio, para que otro líder tory pueda tomar las riendas de la próxima fase de negociación con Bruselas, pero los euroescépticos más recalcitrantes quieren que se vaya ya.

Ante «la ridícula perspectiva de elecciones» europeas, uno de ellos, Nigel Evans, afirmó a la radio BBC esperar que May «acepte que el llamado a su dimisión está creciendo».

Según medios británicos, algunos conservadores estarían intentando incluso cambiar el reglamento interno del partido para poder lanzar próximamente un nuevo desafío al liderazgo de May tras el que fracasó en diciembre.

AFP

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