Brasil y Colombia apoyan a Estados Unidos en resolución contra el embargo a Cuba

Por primera vez los gobiernos de Brasil y Colombia apoyaron a Estados Unidos votando en contra o absteniéndose en la votación este jueves de una resolución presentada por Cuba ante las Naciones Unidas para exigir el fin del embargo estadounidense.

Como cada año, la resolución contra el embargo fue aprobada por una mayoría de 187 votos a favor, pero Brasil se unió a los usuales votos de Estados Unidos e Israel en contra de la propuesta cubana. Colombia, que en el pasado había votado a favor de Cuba, se abstuvo al igual que Ucrania, la ex república soviética en el centro de la investigación de juicio político contra el presidente Donald Trump.

Los gobiernos de Jair Bolsonaro en Brasil e Iván Duque en Colombia son fuertes aliados de la administración de Trump pero ambos recibieron presiones internas para continuar apoyando la resolución contra el embargo.

Empresarios brasileños tienen una fuerte presencia en Cuba. La empresa mixta BrasCuba es la principal productora de cigarrillos en la isla. En Colombia, más de 80 congresistas le habían pedido a Duque que votara a favor de la resolución para mejorar las tensas relaciones con La Habana.

El canciller cubano Bruno Rodríguez dijo en Twitter que el gobierno estadounidense había presionado a seis países latinoamericanos para que cambiaran su voto de apoyo. Antes de la votación, el representante de Costa Rica anunció que su país continuaría apoyando la resolución. Después de que se conocieron los resultados, el representante de Argentina dijo que su gobierno había votado a favor porque estaba en contra de medidas “unilaterales”.

El bloque de países europeos también votó a favor de eliminar el embargo. En su intervención a nombre de la Unión Europea, el representante de Finlandia dijo que el bloque se oponía a medidas recientes tomadas por el gobierno estadounidense para restringir los viajes a Cuba, así como la autorización de demandas a empresas con negocios en propiedades confiscadas por el gobierno cubano. Varias empresas europeas, en su mayoría españolas, han sido demandadas recientemente.

“Nos oponemos a tales medidas por su impacto extraterritorial, no podemos aceptar estas medidas impuestas unilateralmente”, dijo el representante de Finlandia, quien a la vez instó al gobierno cubano a mejorar su récord en materia de derechos humanos, con la firma de tratados internacionales.

Antes de la votación, los representantes de Cuba y Estados Unidos intercambiaron duras críticas.

“¿La política de los Estados Unidos obliga al régimen cubano a violar los derechos humanos de su propio pueblo?”, preguntó Kelly Craft, embajadora de Estados Unidos ante la ONU.

“Justo en octubre pasado, el defensor de derechos humanos José [Daniel] Ferrer y otros defensores fueron arrestados por cargos falsos. El Sr. Ferrer no ha sido visto desde entonces”, dijo Craft. “Nuestro embargo no obliga al régimen cubano a arrestar a periodistas independientes y defensores de derechos humanos sin causa. Esta es una elección, hecha libremente”.

“El gobierno de Estados Unidos miente y falsea los datos”, respondió Rodríguez en una larga intervención en la que detalló los daños que el gobierno de Cuba atribuye al embargo, entre ellos la imposibilidad de comprar ciertos medicamentos, un punto de contención que reaparece cada año en el informe que presenta el gobierno cubano ante la ONU.

La Ley para la Democracia en Cuba permite la exportación de medicinas y equipos médicos a la isla pero las compañías estadounidenses deben solicitar licencias al Departamento del Tesoro y el proceso conlleva verificaciones del uso de los medicamentos. Algunas compañías deciden no vender al gobierno cubano para evitar las complejidades del embargo.

La embajadora estadounidense también criticó las misiones médicas oficiales y acusó al gobierno cubano de mantener a los médicos bajo vigilancia así como de apropiarse de sus salarios. Pero varios oradores de países africanos y asiáticos alabaron esos mismos programas así como las becas de formación de médicos que ofrece Cuba a muchos de esos países y que constituyen una fuente de soft power del gobierno cubano que se vio en acción el jueves en la ONU.

El Nuevo Herald

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