Bolsonaro favorito: colegios electorales cierran en Brasil tras tranquila jornada

Entrada la tarde en el país, la segunda vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas, que enfrenta al ultraderechista y favorito Jair Bolsonaro con el izquierdista Fernando Haddad, se desarrolló con normalidad y sin mayores incidentes.

Los comicios finalizaron a las 17:00 (20:00 GMT) en casi todos los estados brasileños, excepto en algunos situados en el oeste del país, que tienen un huso horario diferente. En Acre, en la región amazónica, las urnas se cerraron a las 19:00 (22:00 GMT) y por lo que se espera que se divulguen en cualquier mom entos los primeros cómputos de boca de urna a nivel nacional.

Bolsonaro, un polémico ex militar de 63 años, tiene entre el 55 y 54 por ciento de los apoyos en las últimas encuestas, impulsado por el voto de protesta de millones de brasileños hastiados de los escándalos de corrupción, la crisis económica y la ola de violencia que castiga en los últimos años a la mayor economía latinoamericana.

Haddad, heredero del popular ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva en el Partido de los Trabajadores (PT), alcanzaba por su parte entre el 45 y 46 por ciento de las preferencias en los últimos sondeos de las encuestadoras Datafolha e Ibope, respectivamente, publicados horas antes del comienzo de la votación.

El candidato ultraderechista, aún convaleciente tras una cuchillada que sufrió en el abdomen a comienzos de septiembre durante un acto proselitista, votó por la mañana en Río de Janeiro, en medio de un fuerte despliegue de seguridad.

El elegido del PT, por su parte, lo hizo en Sao Paulo. Antes de dirigirse al local en el que votó, declaró: «Estoy muy confiado en que vamos a obtener un gran resultado».

Las elecciones transcurrían, durante la tarde de Brasil, sin complicaciones aparentes. Laura Chinchilla, ex presidenta de Costa Rica y jefa de la misión electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA), confirmó a los medios que la jornada electoral se estaba llevando a cabo sin mayores contratiempos.

Entre los seguidores de Bolsonaro, uno de los grandes motivos de su elección se debía a la lucha contra la corrupción. «Él es el único candidato que está preparado para cambiar el país y que no recibió sobornos. Sacar del poder a la mafia del PT será un gran comienzo», explicó a dpa Kelly Barreto en el barrio de Barra de Tijuca, en Río.

Por el lado de los electores de Haddad, muchos se enfocaban en las diversas frases de cuño autoritario y discriminatorio que Bolsonaro utilizó a lo largo de su campaña y lo caracterizaban como una amenaza a la democracia brasileña.

«Voto a Haddad porque el otro candidato me da miedo como ciudadana, porque van a suceder cosas muy graves contra las minorías», destacó una mujer llamada Estela a la salida de un centro de votación en la ciudad de Niterói.

Brasil, un país de 209 millones de habitantes y con un padrón electoral de 147 millones, está sumido en una fuerte crisis institucional por los casos de corrupción destapados sobre todo por el caso «Lava Jato» («Lavado de autos»), dado a conocer en 2014, que salpica a gran parte de la clase política.

A ello se suman los efectos de una dura recesión, que condujo a una contracción de -7 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) entre 2015 y 2016, y una ola de violencia e inseguridad.

En la primera vuelta de las elecciones, que se disputó el 7 de octubre, Bolsonaro obtuvo un 46 por ciento de los votos válidos (sin nulos y blancos), mientras que Haddad llegó al 29 por ciento. El vencedor de los comicios asumirá la presidencia del país el 1 de enero de 2019.

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