188 países cerraron sus escuelas y solo la mitad promueve educación a distancia: qué pasa en la región

Hasta mediados de febrero, ninguna escuela había cerrado como estrategia para contener al coronavirus. Dos meses después, el avance vertiginoso de la pandemia puso patas arriba la educación en el mundo. Según calcula la Unesco, 1.600 millones de estudiantes de 188 países no tienen clases presenciales. Es decir, el 91,3% de los alumnos a nivel global está afectado.

Es un fenómeno sin precedentes y como tal obligó a respuestas inmediatas. En algunos casos, respuestas que todavía no llegaron. De los 188 países que suspendieron los ciclos lectivos, solo 96 impulsaron soluciones de educación a distancia, de acuerdo a un nuevo informe del Observatorio Argentinos por la Educación.

El artículo, con autoría de Alejandro Artopoulos, director de Investigación y Desarrollo del Centro de Innovación Pedagógica de la Universidad de San Andrés, revisa las herramientas que se están implementando. Las divide en tres categorías: los portales educativos que recopilan material, los sistemas de gestión de aprendizajes y las plataformas.

Las plataformas representan la alternativa más sofisticada. Además de ofrecer contenidos y procesar datos como los sistemas de aprendizaje, permiten clases sincrónicas a través de herramientas como Zoom, Google Meet o Skype. Y, en su versión más avanzada, personalizan el proceso de enseñanza-aprendizaje a través de algoritmos y big data.

Un ejemplo de plataformas se da en Francia. Los alumnos, desde el jardín hasta la secundaria, acceden a Ma classe à la maison, un sistema de aulas virtuales interactivo con clases sincrónicas. Por su cuenta, España, otro de los países más afectados por la COVID-19, apostó por la difusión de contenidos audiovisuales en formato web, app y televisión para los niños de entre 3 y 10 años. Para el resto de las edades, cuenta con dos plataformas a distancia.

En Latinoamérica y el Caribe, casi todos los países desplegaron -con más o menos intensidad- una estrategia educativa para atravesar la pandemia con las escuelas cerradas. Solo Bolivia no habilitó ninguna solución a distancia. En tanto, Nicaragua y Guyana Francesa son los únicos dos que continúan con clases presenciales.

“La nueva situación nos lleva a nuevos desafíos: transitar la pandemia manteniendo clases sin sobrecargar a los diferentes actores, tratar de establecer un vínculo pedagógico de manera remota y estar atentos a lo que sucede alrededor en este contexto”, planteó el autor del informe.

En la gran mayoría de los casos de la región, se implementaron portales educativos que reúnen material didáctico. En Argentina, que transita la cuarta semana sin clases presenciales, se lleva adelante el programa “Seguimos educando”. Por un lado, ofrece una página web de acceso gratuito a través del celular: un repositorio de contenidos para los distintos niveles. Por otro, programación televisiva y radial en los medios públicos. Y, por último, cuadernillos físicos para los alumnos de escuelas públicas.

“Es natural y previsible que las respuestas estén focalizadas principalmente en la transmisión de contenidos, o en facilitar el acceso a la información por parte de los alumnos. Pero si las políticas emergentes solo consideran el acceso a los contenidos, estarán ayudando a amplificar las desigualdades educativas”, advirtió Fabio Tarasow, coordinador académico del Proyecto Educación y Nuevas Tecnologías de Flacso.

Para Tarasow, se necesita ir más allá: “El trabajo que realizan los docentes supone acompañamiento, cuestionamiento, revisión, evaluación de proceso, construcción de habilidades en los alumnos. Y para lograrlo, es necesario pensar y construir las interacciones docente-alumno en el entorno en línea”.

Claro que esa ambición, en muchos casos, choca primero contra la falta de recursos (computadores e internet, por mencionar los principales) y segundo contra la poca preparación de los sistemas educativos para sostener una enseñanza a distancia. Nadie lo creía necesaria Hasta mediados de febrero, ninguna escuela había cerrado como estrategia para contener al coronavirus. Dos meses después, el avance vertiginoso de la pandemia puso patas arriba la educación en el mundo. Según calcula la Unesco, 1.600 millones de estudiantes de 188 países no tienen clases presenciales. Es decir, el 91,3% de los alumnos a nivel global está afectado.

Es un fenómeno sin precedentes y como tal obligó a respuestas inmediatas. En algunos casos, respuestas que todavía no llegaron. De los 188 países que suspendieron los ciclos lectivos, solo 96 impulsaron soluciones de educación a distancia, de acuerdo a un nuevo informe del Observatorio Argentinos por la Educación.

El artículo, con autoría de Alejandro Artopoulos, director de Investigación y Desarrollo del Centro de Innovación Pedagógica de la Universidad de San Andrés, revisa las herramientas que se están implementando. Las divide en tres categorías: los portales educativos que recopilan material, los sistemas de gestión de aprendizajes y las plataformas.

Las plataformas representan la alternativa más sofisticada. Además de ofrecer contenidos y procesar datos como los sistemas de aprendizaje, permiten clases sincrónicas a través de herramientas como Zoom, Google Meet o Skype. Y, en su versión más avanzada, personalizan el proceso de enseñanza-aprendizaje a través de algoritmos y big data.

Un ejemplo de plataformas se da en Francia. Los alumnos, desde el jardín hasta la secundaria, acceden a Ma classe à la maison, un sistema de aulas virtuales interactivo con clases sincrónicas. Por su cuenta, España, otro de los países más afectados por la COVID-19, apostó por la difusión de contenidos audiovisuales en formato web, app y televisión para los niños de entre 3 y 10 años. Para el resto de las edades, cuenta con dos plataformas a distancia.

En Latinoamérica y el Caribe, casi todos los países desplegaron -con más o menos intensidad- una estrategia educativa para atravesar la pandemia con las escuelas cerradas. Solo Bolivia no habilitó ninguna solución a distancia. En tanto, Nicaragua y Guyana Francesa son los únicos dos que continúan con clases presenciales.

“La nueva situación nos lleva a nuevos desafíos: transitar la pandemia manteniendo clases sin sobrecargar a los diferentes actores, tratar de establecer un vínculo pedagógico de manera remota y estar atentos a lo que sucede alrededor en este contexto”, planteó el autor del informe.

En la gran mayoría de los casos de la región, se implementaron portales educativos que reúnen material didáctico. En Argentina, que transita la cuarta semana sin clases presenciales, se lleva adelante el programa “Seguimos educando”. Por un lado, ofrece una página web de acceso gratuito a través del celular: un repositorio de contenidos para los distintos niveles. Por otro, programación televisiva y radial en los medios públicos. Y, por último, cuadernillos físicos para los alumnos de escuelas públicas.

“Es natural y previsible que las respuestas estén focalizadas principalmente en la transmisión de contenidos, o en facilitar el acceso a la información por parte de los alumnos. Pero si las políticas emergentes solo consideran el acceso a los contenidos, estarán ayudando a amplificar las desigualdades educativas”, advirtió Fabio Tarasow, coordinador académico del Proyecto Educación y Nuevas Tecnologías de Flacso.

Para Tarasow, se necesita ir más allá: “El trabajo que realizan los docentes supone acompañamiento, cuestionamiento, revisión, evaluación de proceso, construcción de habilidades en los alumnos. Y para lograrlo, es necesario pensar y construir las interacciones docente-alumno en el entorno en línea”.

Claro que esa ambición, en muchos casos, choca primero contra la falta de recursos (computadores e internet, por mencionar los principales) y segundo contra la poca preparación de los sistemas educativos para sostener una enseñanza a distancia. Nadie lo creía necesaria hasta hace unos pocos meses.

Al igual que Argentina, Colombia y México adoptaron estrategias que combinan portales educativos y televisión. Los alumnos mexicanos reciben clases vía TV y en línea para todos los niveles en base al curriculum nacional, cuentan con acceso a libros digitales y se continúa desarrollando un programa de tele-secundaria enfocado en las zonas rurales.

Países como Brasil, Chile, Ecuador, Perú, Paraguay, entre otros, apostaron únicamente a los repositorios de contenidos digitales. Tanto alumnos como docentes tienen acceso gratuito a los materiales obligatorios para cada nivel a través de Internet. El único país que no puso a disposición un portal digital es Venezuela, que solo apuntó a difundir contenidos a través de TV y radio.

La excepción en Latinoamérica es Uruguay. Es el único sistema educativo que trabaja con una plataforma nacional. Se trata de CREA, que pertenece al Plan Ceibal; una iniciativa de inclusión tecnológica que se sostiene desde 2007. Los alumnos uruguayos, además de disponer del material, cuentan con aulas virtuales en las que interactúan con sus maestros.

 hasta hace unos pocos meses.

Al igual que Argentina, Colombia y México adoptaron estrategias que combinan portales educativos y televisión. Los alumnos mexicanos reciben clases vía TV y en línea para todos los niveles en base al curriculum nacional, cuentan con acceso a libros digitales y se continúa desarrollando un programa de tele-secundaria enfocado en las zonas rurales.

Países como Brasil, Chile, Ecuador, Perú, Paraguay, entre otros, apostaron únicamente a los repositorios de contenidos digitales. Tanto alumnos como docentes tienen acceso gratuito a los materiales obligatorios para cada nivel a través de Internet. El único país que no puso a disposición un portal digital es Venezuela, que solo apuntó a difundir contenidos a través de TV y radio.

La excepción en Latinoamérica es Uruguay. Es el único sistema educativo que trabaja con una plataforma nacional. Se trata de CREA, que pertenece al Plan Ceibal; una iniciativa de inclusión tecnológica que se sostiene desde 2007. Los alumnos uruguayos, además de disponer del material, cuentan con aulas virtuales en las que interactúan con sus maestros.

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